Un 100 de papel

En este caso, es un poco forzado, pero Amazon “lo ha querido así”. Y es que, cuando se publica un nuevo libro en papel, Amazon (KDP) da la opción de pedir ejemplares de muestra para el autor, por ejemplo para hacer presentaciones en público o para vender en la propia web.

Con los libros de muestra, los autores pagamos únicamente el coste de la impresión más el envío que, necesariamente, ya no entra dentro de ningún plan “prime”, ya que Amazon no obtiene ningún beneficio con esta “venta”. Aun así, siguen saliendo algo más baratos que una compra normal, lo que nos facilita la promoción.

Pero en este caso algo falló en la web de KDP, o quizá en el sistema de Amazon. Al publicar mi último libro, “Rebelión“, pedí, como de costumbre, una copia para revisarla con calma en casa (siempre aparecen nuevas erratas y cosas a corregir). Tramité el pedido de la forma habitual: carrito, dirección de envío, pago. Recibí un mail de Amazon diciendo que les había llegado el pedido. Incluso recibí un correo que decía que ya estaba enviado, y otro diciendo que se entregaría al día siguiente.

Entonces me llegó un tercer correo, diciendo que “había habido un problema con el envío“, que este no se podía entregar y que me devolverían el dinero. En fin. Sé que, en estos tiempos extraños de pandemia, Amazon ha dado prioridad a otro tipo de envíos, lo que ha retrasado todas las compras habituales. Y los autores (de nuevo, sin generar beneficio) somos los últimos para cualquier pedido. Así que decidí comprarlo como un cliente más, pagando el sobreprecio del beneficio de Amazon (y el mío…). Compré algo más, y así pude optar (ahora sí) al envío gratuito mediante su programa Prime.

Esa compra regular hizo que Amazon la contabilizase en mi lista de ventas en KDP, y ha dado la casualidad de que esa venta haya supuesto mi libro número 100 en papel desde que estoy en esto de la autopublicación. Y eso que llevo años oyendo decir que los libros en papel se iban a extinguir… Por supuesto, vendo unos ocho o nueve ebooks por cada unidad en papel. Pero las ventas siguen ahí, poco a poco… Y, en este caso, he tenido dos ventajas.

La primera, que esa venta “real” ha permitido que mi libro, recién publicado, aguante unos días más en la parte alta de las listas de novedades. Esto pasará pronto, y (salvo que lleguen las ventas masivas) “Rebelión” caerá en el olvido de los más de 20 millones de libros disponibles en Amazon. Pero, además, Amazon me devolverá parte de lo que pagué en forma de “royalty”, que recibiré por derechos de autor… Así que, en el fondo, mi propio libro me habrá salido algo más barato de lo que pagaría otro lector.

Al final, son ganas de “marear la perdiz”. Quizá el primer envío se extravió, o se traspapeló y apareció en la furgoneta que no tocaba. Lo más probable es que Amazon tenga un ejemplar de mi libro “de segunda mano”, sin que nadie haya llegado a leerlo… Pero yo ya he vendido oficialmente 100 libros en papel.

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