Hay que aguantar un poco…

De pronto, muchos autores independientes han decidido regalar sus libros o ponerlos gratis, para hacer más llevadero el aislamiento de estos días. De un día para otro, hay miles de libros gratuitos, que la gente puede leer sin pagar (no te voy a decir dónde encontrarlos de manera legal, pero seguro que sabes cómo buscarlos). Nuestro nuevo libro debería ser muy bueno, y tener una campaña de marketing impecable detrás, para venderse bien durante estos días. ¿Tiene la visibilidad necesaria? Seguramente, no.

Pero, además, estas editoriales tradicionales han tenido que moverse, y algunas están sacando sus fondos editoriales en formato electrónico a precios reducidos, o gratis también. Es un tema de competencia, oferta y demanda. Y es una situación de supervivencia.

Mientras que para la mayoría de nosotros (siempre hay excepciones) los royalties que sacamos de aquí son simbólicos (en mi caso, me permiten pagar un alojamiento para esta web y un par de cervezas al mes) y dependemos de otros ingresos, esa estrategia está cortando, de golpe, los ingresos y beneficios de las editoriales tradicionales. Como comprenderás, esto no puede durar para siempre. Los lectores deberán pagar de nuevo por su lectura, si quieren seguir leyendo contenidos nuevos a largo plazo.

Se están cancelando ferias del libro (las de abril en España, pero también eventos internacionales – queda Frankfurt, en Septiembre), y las librerías físicas han tenido que cerrar por mandato del gobierno: Los libros no son productos de primera necesidad, o al menos los libros en papel. Y los canales online de esas editoriales tradicionales siempre tendrán público, independientemente de Amazon: Seguirán llevándose una parte de las ventas de ebooks “de pago”.

Se están retrasando (junto a otras cosas como la música) lanzamientos de libros de autores famosos, dando tiempo a que la gente pueda salir a la calle a comprarlos. Eso detiene las imprentas, y sólo los editores y maquetadores pueden continuar trabajando (desde casa…) hasta que se les acabe el material. Esa gente de las imprentas se une a los libreros en el paro laboral. Y la inversión inicial en materiales y almacenamiento está presionando a las editoriales de toda la vida. Algunas puede que no superen la crisis.

La falta de información sobre cuándo acabará este aislamiento y el impacto en la economía personal harán que la gente mire cada euro, cada dólar, y le darán prioridad necesariamente a los productos de primera necesidad. Los autores independientes no podemos esperar ventas importantes de libros en un par de meses, y no vale la pena invertir en publicidad de pago. Tenemos que trabajar en una web propia de autor, en nuestras redes sociales. Movernos en GoodReads, anunciar nuestros libros allí.

¿Las buenas noticias? Cualquier ordenador o computadora, por simple o viejo que sea, te permite seguir escribiendo desde casa. Trabaja en nuevos contenidos (yo ya lo estoy haciendo), ten preparado un nuevo libro para cuando el mundo vuelva a ser normal. Lo importante es que el ánimo no decaiga…

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