Sobre los traductores automáticos…

Estos días estoy haciendo pruebas con traductores automáticos de Internet. Por supuesto, con el omnipresente Google, pero también con otras opciones, como DeepL. Y, la verdad, estoy gratamente sorprendido.

Claramente, estos programas están limitados, por mucha Inteligencia Artificial que digan incluir. Y ojo, no digo que no sea cierto. Cada día que pasa, los resultados que proporcionan van mejorando, hasta el punto (casi) de asustar un poco…

Pero todavía hay algunas cosas que no hacen bien. Afortunadamente. Al menos, al intentar traducir desde el español a otro idioma. Yo estoy haciendo pruebas con el inglés y el alemán, lenguas que manejo habitualmente con bastante soltura. Hasta el punto de ver cómo estos traductores no son capaces de comprender, aún, el sentido de las frases.

Curiosamente (o no), uno de los problemas que me he encontrado es el machismo programado por defecto en estas herramientas. Si no está claro el sujeto de una oración, entonces este debe ser masculino. Así, si tengo una frase como “Sabía que eso estaba mal”, invariablemente obtendré la traducción “He knew it was wrong“. Así, sin preguntar. Y esto, realmente, es un pequeño gran problema, ahora que estoy traduciendo mi primera novela al inglés (¡spoiler!) con una protagonista femenina.

Sucede lo mismo con algunas frases reflexivas o pasivas que, en este caso, se convierten a frases con sujetos neutros. Así que ahora, una simple frase como “Se levantó”, me da dos resultados posibles (sin saber por qué uno o el otro): “He stood up“, o bien, mucho peor, “it stood up“.

En cualquier caso, estas limitaciones son (por ahora) comprensibles. Por un lado, estoy usando los servicios gratuitos, disponibles en línea. Estas traducciones suelen estar limitadas a 5,000 caracteres cada vez, o bien unas 800 – 1000 palabras en español. La “Inteligencia Artificial” no tiene suficiente información de referencia para comprender mi estilo y mi forma de escribir, si es que lo hacen. Quizá los servicios de pago, que permiten traducir documentos completos, cambien la estrategia de traducción.

Y, de la misma forma, al conectarme desde diferentes direcciones IP estos servicios no pueden (¡no deben!) almacenar información sobre mi perfil personal o mi estilo. De manera que cada vez que hago una traducción soy un usuario “nuevo”, y la aplicación intenta proporcionar la mejor traducción “estándar”, independiente de mi estilo. Por eso fallan, todavía.

No creo que el trabajo de traductor se vaya a terminar a medio plazo. Pero sí preveo que, en unos cinco o diez años, la generación de textos en idiomas alternativos habrá alcanzado un nivel tal que será más que suficiente, por ejemplo, para la publicación de textos cortos en Internet – como este artículo, por ejemplo.

Hoy, estas herramientas no pueden traducir textos largos completos. Al menos, no sin ciertos errores “reconocibles”. Pero, precisamente porque se pueden encontrar, estoy seguro de que se podrán corregir en un futuro cercano. Sin embargo, sí son herramientas estupendas a la hora de buscar ese giro o expresión, o la traducción a una frase complicada. Pueden no ser la solución, pero como ayuda, hacen un papel que vale la pena estudiar…

Y tú, ¿utilizas herramientas automáticas de traducción?

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