Técnica: 350

EscritorioLos libros electrónicos o ebooks siguen una idea fundamental: La de que el texto fluya por la pantalla del dispositivo donde se lee. El usuario puede ajustar ciertos parámetros, como el tamaño de la letra, el interlineado y el ancho del margen, para tener una experiencia de lectura óptima. Por este motivo, un mismo usuario puede ver el mismo contenido de dos formas diferentes, por ejemplo entre un teléfono móvil y una tablet.

Y por el mismo motivo, todos los lectores de un libro determinado pueden verlo de manera diferente. Cada dispositivo mostrará un cierto número de palabras por página, las que quepan con la configuración concreta de ese dispositivo determinado. Una novela puede «mostrarse» como trescientas páginas en un aparato, y como más de mil en otro.

Entonces, no tiene sentido hablar de «cuántas páginas» tiene un ebook. Por eso los que nos dedicamos a la publicación (independiente, o profesional) trabajamos directamente con la cantidad de palabras de un libro. Un relato corto puede tener unas diez mil, una novela corta quizá cincuenta mil. Mi último libro de ficción («Rebelión») se quedó en ochenta y cinco mil palabras, pero hay novelas de más de cuatrocientas mil… Como curiosidad, el compilado que ayudé a preparar de la primera serie de la «Crónica de Medio Siglo», de José Catalán Deus, pasó del millón doscientas mil palabras, en un único ebook.

Ese también es el motivo por el que los archivos para un libro electrónico no incluyan la numeración de las páginas: No hay una posición concreta en la que colocarla.

Y, aún así, hay empresas como Amazon (y otras que ofrecen servicios de préstamo) que deben tener una forma de llevar un control sobre el porcentaje de un libro que ha leído un cliente determinado. ¿Cómo hacerlo? Pues bien, recurriendo a viejas convenciones de la publicación en papel. No hay una regla escrita, y en muchos casos depende del tipo de publicación de que se trate. Pero, si limitamos un poco el abanico de opciones, veremos un caso muy curioso: El de los libros de bolsillo.

O, más bien, los libros de formato «normal», actualmente encuadernados con tapa blanda. Cualquier novela que tengas en tu estantería, entre unos doce por dieciocho centímetros hasta dieciséis por veinticinco centímetros (esto debería cubrir más del 90% de tus libros en papel). Si los observas, verás que se han diseñado (o maquetado) con, al menos, dos ideas básicas.

La primera, que el margen debe permitir tomar el libro en las manos y leerlo. Parece una tontería, pero esto obliga a incluir uno o dos centímetros todo alrededor de la página (algo más en el lado de la encuadernación, si son muchas hojas). Eso limita la zona disponible para el cuerpo del texto pero, además, proporciona un equilibrio visual que puede hacer que un libro sea agradable de leer o no lo sea. Otro día te cuento más cosas sobre el margen.

La segunda, es que tendemos a leer en una posición que nos resulte cómoda, y la distancia de los ojos al libro es uno de los factores a comparar con ese área útil de texto que deja el margen. Y, a una distancia determinada, habrá unas preferencias para el tamaño de la letra y su interlineado (separación entre líneas de texto del mismo estilo). El resultado será que, básicamente, una página más grande incluirá letras más grandes, y no necesariamente más palabras.

Y aquí es donde entra en juego el número 350 que da título a esta entrada. En el idioma castellano, debido a la longitud de las palabras (con un promedio de, quizá, cinco o seis caracteres), suele haber unas diez o doce palabras por línea en configuraciones de una columna. Y, en un libro «normal», tendremos unas treinta y tres o treinta y cinco líneas, según haya encabezados o no, por ejemplo. Así que una página de texto «plano» tendrá alrededor de 350 palabras de promedio. Si quieres haz la prueba: busca un libro cualquiera, y cuenta las palabras de una página al azar.

Así, empresas como Amazon utilizan cifras como esa para la valoración del progreso de lectura de sus libros de préstamo (mediante el programa Kindle Unlimited), que producen un pago por derechos de autor similar al de los royalties que obtenemos por cada venta de un libro completo, tanto en versión electrónica como en papel.

Si tú publicas tus propios libros, esa cifra puede serte útil para la definición de tus estilos de letra. Busca la fuente que más te guste (legible, con o sin decoración), y un tamaño apropiado para que, con un interlineado normal, tus páginas muestren unas 350 palabras en cada hoja…

Como curiosidad, el ebook citado anteriormente de la «Crónica de Medio Siglo» tiene asignado un valor de páginas estándar equivalentes de 3.521… Nada menos.

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