Un mes con mi SSD… ¡cámbiate!

Desde luego, en el último mes ha habido algunos cambios en mi forma de trabajar. El más importante es, seguramente, el que ya no tengo el Office de Microsoft instalado en mi viejo (¡viejo!) Mac, y trabajo con la última versión de LibreOffice, que no deja de sorprenderme. Pero eso ya te lo conté en esta web.

Lo que hoy venía a recomendarte era que te cambiases el disco duro de tu PC, si todavía tienes uno mecánico. Bueno, y si te lo puedes permitir. Yo hice que me instalasen uno “de marca” (también te lo conté aquí), porque me gustaría que este ordenador durase todavía un par de años. En mi caso, acabé con un SSD de la empresa Crucial, una filial de Micron, que fabrica sus propios chips de memoria. Así todo queda en casa.

Como ejemplo “personal”, antes del cambio mi ordenador arrancaba en algo más de dos minutos y medio. Ahora, lo hace en apenas veinte segundos. Una gran diferencia. Pero, además, La apertura de aplicaciones y archivos, así como su guardado, también ha recibido un empujón “similar”.

Eso sí, los SSD “grandes” todavía siguen siendo caros. Hoy lo más razonable es comprarse una unidad de la mitad de capacidad, unos 256GB. Eso ya se puede encontrar en Amazon por menos de 50€, como por ejemplo la unidad de Western Digital WD Green 256GB, por 34,99€ o la Samsung 860 EVO de 256GB por 48€ (esta parece una oferta muy temporal…)

Ojo, eso también puede obligarte a cambiar tu forma de pensar sobre cómo trabajar con tus archivos. 256GB se quedan cortos rápidamente, por lo que es recomendable tener un disco externo (este sí puede ser mecánico, como almacenamiento masivo) más grande, para guardar todas tus obras terminadas. Y, en cualquier caso, deberías hacer una copia más en otro formato, quizá un DVD o una memoria USB. Guarda todo, al menos, por duplicado y en sitios diferentes. 

Las buenas noticias son que también puedes conseguir carcasas USB para seguir utilizando tu disco actual, en ese caso como unidad externa, por unos 15€ – 20€. Como curiosidad, yo tengo (de mis “muchos” años trasteando con PCs) media docena de discos de 3.5 pulgadas, y opté por comprarme un adaptador abierto, para usar estos discos de una manera similar a las memorias USB. Es este, e incluso me está sirviendo para recuperar información de unidades IDE de comienzos de siglo, antes de que esa conexión se vuelva algo antiguo (ahora es obsoleta, “vintage”, pero todavía venden adaptadores).

Una unidad SSD, un adaptador para convertir el HDD viejo en una unidad externa… Sé que es toda una inversión. Desde luego, no puedo recomendar la compra de unidades SSD de marca desconocida, “demasiado baratos”. Pero, si te dedicas (como yo) a la autoedición o a cualquier otra actividad que te pueda generar unos ingresos pasivos, periódicos, deberías cuidar tu equipo. Y, en algún momento, los ingresos cubrirán esta inversión…

Un último comentario: Parece que la pandemia actual hizo subir las ventas de ordenadores hace unos meses (por que mucha gente tuvo que teletrabajar), pero ahora ya no hay tanta demanda. Se espera que pronto bajen los precios de la memoria RAM y de las unidades SSD. Quizá si esperas un par de meses…

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