No me conocen en fnac

Este fin de semana he hecho la prueba. Aprovechando que quería mirar un par de libros “en vivo”, me acerqué a la librería #fnac de Valencia, por aquello de no hacerle siempre el juego al gigante americano. Y para fomentar el negocio local, y todo eso.

Pues bien, no encontré lo que estaba buscando (un jaleo de sistemas de gestión de proyectos con metodologías ágiles, pero esto es otra historia muy larga). En ese momento, apareció una chica con el chaleco de la casa, para trabajar en un punto de información cerca de la sección donde yo estaba buscando los libros.

Así que, con buenos reflejos, saqué mi móvil y rápidamente busqué uno de mis libros en la página de Amazon, deslicé hacia abajo (para ocultar el logotipo, pero también para encontrar el código ISBN) y le pregunté si lo tenían. 

Tardó apenas quince segundos en introducir el libro en su sistema. “No, no lo tenemos”. La respuesta fue, quizá, demasiado seca. Nada de “No nos queda en stock, qué raro”, y mucho menos “Puedo intentar pedirlo, si quieres”. No vi su pantalla, pero me imagino el icono del material radioactivo (o el de peligro biológico) parpadeando en rojo junto a mi nombre.

En fin. Será que el primer libro de mi lista era mi flamante trilogía, recientemente publicada. Quiero pensar que quizá el ISBN todavía no ha tenido tiempo para extenderse a todas las bases de datos desde Ingram, y por eso no me conoce nadie. Voy a darles un voto de confianza, y esperaré un par de meses para volver a intentarlo (así tampoco seré el friki que pregunta por libros directamente con el ISBN, aunque me da que esa gente ve muchas cosas raras).

Quizá se convierta en mi próxima afición, el ir de librería en librería preguntando por mis libros, hasta encontrar una que tenga interés en saber cuáles son y me proponga pedirlos. Si encuentro una de estas, lo sabrás aquí puntualmente…

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