¿Editorial o Servicios Editoriales?

EscritorioÚltimamente estoy recibiendo en mis redes sociales un bombardeo casi diario de empresas que dicen llamarse editoriales, y poco a poco me estoy poniendo muy nervioso.
Y es que, al parecer, están surgiendo muchas empresas que están intentando captar la atención de los autores independientes, como una posible fuente de ingresos más. Sin embargo, el enfoque que le están dando es peligroso, y podrían dañar a la industria más de lo que pueden ayudarle.
Una editorial tradicional raras veces busca autores. Salvo que haya algún éxito repentino e inesperado, no te llamarán. Lo habitual es trabajar a través de representantes o gestores independientes, que hacen un primer filtro de tu obra y (con algo de suerte) pueden enviar el manuscrito a la editorial correcta. Claro está, puedes enviarles tu libro, como seguramente harán otros cientos de escritores.
Y debes tener claro que cada editorial suele especializarse en un tipo de libro (romántica, novela negra, ciencia-ficción y fantasía…). Si eliges la editorial incorrecta, quizá nunca recibas una respuesta, o bien esta tarde en llegar y sea (cómo no) negativa.
Pero, eso sí, si una editorial decide apostar por tu obra, lo hacen considerando el negocio real que puede haber detrás. La editorial debe apostar por tí, y por las posibilidades de tu libro. Y no al revés. Lo habitual es que se fije algún tipo de pago, en concepto de adelanto, por el derecho a imprimir, promocionar y vender (entre otras cosas) tu libro. Sí, quizá las cantidades no sean espectaculares, y mucho menos si eres un escritor novel. Pero una editorial “de verdad” no te pedirá que tú pagues nada por adelantado.
También existe lo que en los países anglosajones llaman una “editorial de vanidad”, que mucha gente utiliza para imprimir una pequeña tirada de su libro, independientemente de sus posibilidades comerciales. Es un tema comercial: Si lo puedes pagar, te lo imprimen. Sin preguntas. Pueden participar más o menos en el proceso del diseño, y la factura final dependerá de cuánto “les necesites”. Eso sí, después es cosa tuya hacer una labor de promoción y venta: Esas editoriales, como mucho, pondrán el título en sus páginas web, por si hay suerte y alguien intenta comprarlo.
En el otro extremo están los servicios editoriales. Mucha gente (también escritores…) ofrece sus servicios para revisar tu libro, maquetarlo y acompañarte en el proceso de publicación. La revisión gramatical, ortográfica, de estilo… puede llegar a ser clave para que tu público acepte tu libro. Y una composición cuidada, que dé un aspecto profesional a tu publicación, puede marcar la diferencia con otros autores en tu categoría literaria, que “simplemente suben un DOC”. Y hay más servicios editoriales, como el diseño de la portada, o incluso las traducciones de tu obra a otros idiomas. Si tienes una necesidad concreta, siempre encontrarás a alguien dispuesto a ayudarte (a un precio…). La ventaja de los servicios editoriales es que son limitados, tanto en el contenido como en el tiempo: Contratas una actividad, y el resultado debería ser un conjunto de archivos preparados para su publicación o distribución electrónica, sin más pagos posteriores (¡ojo con esto!).
Pero, desde hace un tiempo, están surgiendo pequeñas “editoriales”, que, me temo, son empresas de servicios editoriales que se han comprado una pequeña imprenta, y la utilizan como excusa para vender sus servicios, obligando a su contratación y, quizá, con un precio demasiado alto. A cambio, ofrecen la impresión de cien o doscientos libros, y la distribución (más o menos amplia, según la “editorial”) a tiendas físicas.
Claramente, estamos en tiempos de crisis. La gente está buscando una salida, una forma de recuperarse en medio de esta pandemia que ha afectado al empleo. Y quizá todavía haya formas de negocio que no existían hasta hace poco. Pero (y esto es una opinión…) yo no veo correcto el “forzar” a contratar un paquete de servicios caro, o esa impresión de un par de cientos de libros. Yo, en mis promociones “personales” apenas vendo diez, veinte… ¿Qué esperan que haga con los demás?
Y todo esto, además, excluye a empresas como Amazon, o bien estas editoriales se “ofrecen” a trabajar como intermediarios, llevándose una nueva comisión por algo que (casi) cualquier autor independiente sabe gestionarse. O incluso peor, ya que en ese caso la impresión bajo demanda ya no recae en KDP ni en su logística mundial.
Un par de veces he intentado trabajar con estas nuevas editoriales. Con más de diez libros publicados, sé de lo que estoy hablando, y simplemente pregunté si podía enviar mis archivos terminados y utilizar sus imprentas y su estructura de promoción y distribución. La respuesta fue siempre negativa. Siempre había que contratar sus servicios previos, y siempre debían llevar su logo en la portada. Lo del logo, hubiese estado dispuesto a negociarlo. Lo de contratar algo que sé hacer yo… es otra cosa.
Y mucho menos iba a hacer un pago por adelantado por contratar esas actividades. No tengo forma de confirmar si mis libros acabarían imprimiéndose en tal o cual país, y si llegarían realmente a tiendas físicas en México o Colombia. ¿Cómo puedo comprobar eso yo?
Definitivamente, algo tiene que cambiar en el mercado editorial para que los autores independientes tengamos más posibilidades de venta, para que consigamos una mejor visibilidad. Para empezar, nos deberían dejar participar en ferias del libro, por ejemplo. Pero el que ciertas personas o empresas intenten exprimir a los autores independientes antes incluso de publicar… Me parece injusto. Recuerda: Una “editorial” que te pide que avances tu dinero, no confía en tu producto. Es así de sencillo. 
Y tú, ¿Qué opinas? ¿Qué podemos hacer?

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